Corpus Christi de Valencia: qué ver y cómo entender las Rocas, la Moma y la Degolla

Procesión del Corpus Christi de Valencia por el centro histórico

Si vas a vivir el Corpus Christi de Valencia por primera vez y solo puedes elegir un momento, nuestra recomendación es clara: ve a la procesión.

Pero si quieres entender de verdad lo que estás viendo, merece la pena conocer también lo que ocurre antes. Porque el Corpus valenciano no es solo una procesión religiosa: Rocas centenarias, personajes bíblicos, danzas, gigantes, diablos, caballos, pétalos, campanas y hasta cubos de agua forman parte de una fiesta que durante siglos fue conocida como la Festa Grossa de Valencia.

La primera procesión documentada se celebró en 1355 y la fiesta está declarada Bien de Interés Cultural.

Y hay tres nombres que conviene aprender antes de salir a la calle: Rocas, Moma y Degolla.

Si solo puedes ver una cosa: la procesión

La procesión general del Corpus es el gran momento de la fiesta.

Sale de la Catedral y convierte las calles del centro histórico en una enorme representación religiosa y simbólica en movimiento.

No esperes una procesión formada únicamente por imágenes religiosas. Una de las cosas que más sorprende la primera vez es la cantidad de personajes del Antiguo y del Nuevo Testamento, símbolos, animales alegóricos, gremios, cofradías y figuras tradicionales que aparecen a lo largo del recorrido.

Es casi como ver pasar páginas de una Biblia ilustrada por las calles de Valencia.

El ambiente también cambia respecto a los actos de la mañana. Si la Cabalgata del Convit tiene momentos abiertamente festivos y gamberros, la procesión de la tarde es mucho más solemne.

El cortejo culmina con el paso de la Custodia con el Santísimo, precedida por los característicos cirialots, mientras desde algunos balcones caen pétalos y suenan las campanas.

Para nosotros, si alguien quiere conocer por primera vez el Corpus valenciano, este es el acto que no debería perderse.

La fiesta empieza a entenderse en Plaza de Manises

Cabalgata del Convit del Corpus Christi de Valencia
La Cabalgata del Convit invita a la ciudad a participar en la procesión del Corpus.

Hay otro momento especialmente interesante porque permite comprender el lado más popular de la fiesta: la Cabalgata del Convit.

Se tiene noticia de ella desde 1516 y su sentido original era precisamente invitar a las autoridades y al pueblo a asistir a la procesión.

El recorrido comienza en Plaza de Manises, frente al Palau de la Generalitat.

Es un buen lugar para verla porque allí todavía puedes observar cómo se organiza el cortejo antes de que las calles se llenen completamente.

Al frente aparece el Capellà de les Roques, que tradicionalmente realiza la invitación a la fiesta, y después empiezan a sucederse danzas, personajes y representaciones.

Aquí el Corpus cambia completamente de registro.

Hay música, vestidos tradicionales, personajes que parecen sacados de otro tiempo y escenas cuyo significado no siempre resulta evidente si nadie te lo explica.

La Moma: una danza que representa una batalla

Danza de la Moma en el Corpus Christi de Valencia

La Moma representa la Virtud frente a los siete Momos, símbolo de los pecados capitales.

Probablemente sea la figura más reconocible de las danzas del Corpus.

La Moma, vestida completamente de blanco y con el rostro cubierto, representa la Virtud.

A su alrededor bailan siete personajes conocidos como los Momos, que representan los siete pecados capitales.

La danza escenifica simbólicamente el enfrentamiento entre ambos y el triunfo final de la Virtud.

Es uno de esos elementos que puedes contemplar simplemente como una danza tradicional, pero cambia completamente cuando sabes qué representa cada personaje.

El Corpus está lleno de códigos como este.

Detrás de muchos bailes, vestidos y objetos aparentemente decorativos hay una historia o una alegoría.

Rocas: mucho más que unas carrozas

Rocas del Corpus Christi de Valencia

Las Rocas son grandes carros triunfales vinculados desde hace siglos a la celebración del Corpus.

Cuando un valenciano habla de las Rocas del Corpus no se refiere a piedras.

Son grandes carros triunfales utilizados históricamente dentro de la fiesta y vinculados a las representaciones de misterios y escenas religiosas.

Algunas tienen varios siglos de historia.

Su aspecto resulta difícil de comparar con una carroza moderna. Son enormes estructuras de madera, muchas de ellas con formas y grupos escultóricos que representan personajes o episodios religiosos.

Durante buena parte del año se conservan en la Casa de las Rocas, un edificio construido en el siglo XV precisamente para guardar los carros y otros elementos utilizados en el Corpus.

Cuando llega la fiesta salen de nuevo a la calle tiradas por caballos.

Uno de los momentos tradicionales del recorrido es la subida del Palacio, junto al Palacio Arzobispal, donde los caballos deben arrastrar estas grandes estructuras en el tramo final.

Ver las Rocas pasar permite entender que buena parte de lo que aparece en el Corpus no ha sido creado como una recreación histórica reciente: forma parte de un patrimonio festivo que Valencia ha ido conservando durante siglos.

Los Misteris y la enorme representación bíblica

Otro elemento que sorprende es la cantidad de personajes que aparecen representando episodios religiosos.

Son los Misteris.

Entre las representaciones tradicionales están las de Adán y Eva, San Cristóbal y los peregrinos o el rey Herodes.

Y esa lógica continúa después en la gran procesión.

Por eso conviene no verla como una sucesión aleatoria de personas disfrazadas. Existe un orden y una intención narrativa detrás de muchos de los personajes.

Si vas con niños, además, puede convertirse casi en un juego: intentar reconocer personajes, animales y símbolos antes de averiguar quiénes representan realmente.

La Degolla: cuando el Corpus pierde la solemnidad

Degolla del Corpus de Valencia durante la Cabalgata del Convit

La Degolla representa a los soldados de Herodes y protagoniza uno de los momentos más desenfadados del Corpus.

Y entonces llega la Degolla.

Es probablemente el momento más gamberro de todo el Corpus.

Sus componentes representan a los soldados del rey Herodes vinculados al episodio bíblico de la matanza de los inocentes.

Van vestidos de una manera deliberadamente grotesca, con máscaras y atuendos que los hacen inmediatamente reconocibles.

Cierran la Cabalgata del Convit provocando al público, repartiendo caramelos y dando sus tradicionales carxotades.

Pero todavía les queda pasar por Cabillers y la calle Avellanas.

Y ahí comienza otra historia.

Agua en la calle Avellanas: la Poalà

Cuando la Degolla entra en esta zona del recorrido, desde los balcones empiezan a caer cubos de agua.

Es la Poalà.

Quien haya visto alguna vez el Corpus desde la calle Avellanas probablemente recuerde esta escena tanto como cualquiera de las más solemnes.

Los miembros de la Degolla saben perfectamente lo que les espera y el resultado suele ser un pequeño caos de agua, gritos, bromas y gente intentando decidir si acercarse o ponerse a salvo.

Es uno de esos momentos que explican muy bien el carácter del Corpus valenciano: en pocas horas puedes pasar de una representación bíblica medieval a una batalla de cubos de agua y, después, volver a una de las procesiones más solemnes de la ciudad.

Consejo práctico: si quieres verlo de cerca, Cabillers y Avellanas son los lugares evidentes. Si no quieres mojarte, no te coloques alegremente debajo de los balcones pensando que el agua solo va dirigida a la Degolla.

Cómo ver el Corpus de Valencia por primera vez

No hace falta perseguir todos los actos durante varios días.

Para una primera experiencia elegiríamos tres momentos:

  1. Cabalgata del Convit por la mañana, empezando si es posible por Plaza de Manises y terminando en la zona de Cabillers y Avellanas para ver la Degolla y la Poalà.
  2. Paso de las Rocas por la tarde, porque es uno de los elementos realmente singulares de la fiesta.
  3. Procesión general, que es el acto imprescindible y donde todo el universo simbólico del Corpus alcanza su máxima expresión.

Los horarios concretos pueden variar de un año a otro, por lo que conviene comprobar siempre el programa oficial del Corpus de Valencia antes de organizar el día.

Y hay otra recomendación sencilla: no intentes entenderlo todo sobre la marcha.

El Corpus tiene siglos de capas acumuladas. Primero disfrútalo. Después empieza a descubrir qué significaban aquellas figuras, por qué bailaba la Moma, quiénes eran los personajes bíblicos o desde cuándo sale determinada Roca.

Ahí es cuando la fiesta se vuelve mucho más interesante.

La Casa de las Rocas: Corpus durante todo el año

Si el Corpus te interesa pero visitas Valencia fuera de las fechas de la fiesta, todavía puedes acercarte al Museo del Corpus – Casa de las Rocas.

Se encuentra cerca de las Torres de Serranos y conserva Rocas, gigantes, cabezudos y otros elementos relacionados con la celebración.

El propio edificio ya forma parte de la historia: fue levantado en el siglo XV para guardar los carros y objetos utilizados en la procesión.

Es probablemente el mejor lugar para mirar con calma aquello que, durante el Corpus, pasa delante de ti rodeado de gente, música y caballos.

Porque esa es quizá la mejor forma de entender esta fiesta: primero verla en la calle y después descubrir todo lo que acabas de ver sin saberlo.

Créditos visuales

Fotografía: Francesc Fort, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0. Adaptación: Reducción y conversión a WebP con perfil sRGB; exposición ajustada moderadamente.

Fotografía: 19Tarrestnom65, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0. Adaptación: Reducción y conversión a WebP con perfil sRGB; orientación EXIF aplicada.

Fotografía: ANGEL-ROS-DIE, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0. Adaptación: Reducción y conversión a WebP con perfil sRGB.

Fotografía: Jerónimo Roure Pérez (Dorieo), Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0. Adaptación: Reducción y conversión a WebP con perfil sRGB.

Fotografía: 19Tarrestnom65, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0. Adaptación: Reducción y conversión a WebP con perfil sRGB.